Si, señor, el "Pepe"... Presidente

di Esteban Schroeder (un antico partner di crocevia in Uruguay)

El tipo es todo lo contrario.
Los zapatos comunes lo lastiman.
Sus pies son un desafío para el podólogo y las hormas.
La tierra de su quinta, y del camino de su casa, siempre viajan con él
 de alguna forma.
No tiene perros de raza y con papeles, apenas una perrita común y sin
 una pata.
Los diseños de Armani y Versace no están pensados para su cuerpo ancho
 y pesado.
Las corbatas de seda no encuentran un cuello desde donde colgar
elegantemente hasta la cintura.
No huele a Polo, Mont Blanc o Dolce & Gavana. Apenas una colonia
 popular, después de afeitarse.
Su pelo y las tijeras se resisten mutuamente al encuentro, pero hacen
 pactos puntuales, por obligación.
El bigote ganó su permanencia por intransigente.
Su perfil no ofrece garantías de nobleza.
Las pequeñas gafas encuentran apoyo suficiente en la punta de la nariz
 afilada.
Y bajo las cejas pobladas sus ojos inquisidores y socarrones devuelven
 una mirada de niño de gruesas pestañas.
La fotografía social no se deleita con su sonrisa.
No practica ningún deporte.
El cigarrillo censurado seguramente realiza incursiones clandestinas
 entre sus dedos y su garganta sabe gustar de una buena copa o de un
 mate  amargo bien cebado.
Forma parte de aquellos que se asomaron al infierno y saben disfrutar
 de la vida, pero también de aquellos que eligieron no detenerse en el
 Paraíso.
Fue líder de la guerrilla urbana. Fue derrotado. Fue cribillado.
Fue rehén de la dictadura militar y sobrevivió a la tortura, a la
 locura, a once años de cautiverio y de venganza.
Fue liberado en democracia, pero nunca amnistiado, y se dedicó a la
 política sosteniendo los mismos valores y principios que lo impulsaron
 a la lucha armada.
Cuando habla, todo el mundo presta atención.
Sus verdaderos adversarios saben que hay coherencias y verdades que no
 las sostiene el que quiere, sino el que puede.
Aunque su gesto natural es la sonrisa y el buen humor, no se demora en
 alzar la voz y en maldecir groseramente cuando se le vuelan los
 pájaros de la paciencia.
No es precisamente la imagen de un abuelo venerable.
Pobre por elección, sueña en voz alta, estudia, trabaja, agita los
 cambios colectivos.
Los poderosos no pueden encontrarle la vuelta, la gente lo vota sin que
 prometa nada.
La política, el aparato, el partido, las cúpulas, se quedaron de pronto
  sin casilleros para este hombre que está adentro pero a la vez está
 afuera  del trillo habitual, de los moldes establecidos, del juego
 fácil.
Sus propios seguidores saben que no pueden acompasarle el tranco. Más
 bien, siempre saben que están en falta.
Los frívolos saben que no está en venta.
El tipo es todo lo contrario. Tal vez por eso nunca pueda ser
 políticamente correcto.
Cuando puede, se ocupa de sus flores.
Porque sabe que sus flores, algún día, se ocuparán de él.
Pero todavía no es tiempo. Hay mucho por hacer, por proponer y por
 molestar.
Fue Ministro de Ganadería.
Es Senador de la República.
Sus íntimos, le dicen “el Viejo”.
Todos lo conocen como “el Pepe”.
Este domingo 29 de noviembre de 2009 ha sido electo Presidente de la
 República Oriental del Uruguay...

De tanto en tanto, la historia nos interpela, nos desafía, nos
 conmueve...Y uno intuye, olfatea, y elige, de que lado estará...