Declaración Final del VI CONGRESO de la CLOC LVC

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende. (Eduardo Galeano)

 

En Argentina, tierra natal del Che Guevara, de Evita, Juana Zurduy, Mercedes Sosa, a 200 años del Congreso de los Pueblos Libres convocado por el General Artigas, que impulsó la primera Reforma Agraria de América Latina y a 10 años del entierro del ALCA en Mar del Plata, hemos realizado el VI Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo
Somos la CLOC-VC, expresión organizada de los campesinos y campesinas, pueblos originarios, afro descendientes, asalariadas y asalariados del agro.
La CLOC, es el fuego, la luz y la acción de la Vía Campesina en Latinoamérica. Surgimos del corazón mismo del proceso de los 500 años de Resistencia Indígena, Campesina, Negra y Popular, que unió al movimiento campesino histórico y los nuevos movimientos que surgían como respuesta a los procesos de desmantelamiento impuestos por las políticas neoliberales.
Unimos fuerza, experiencia y lucha, y construimos propuestas organizativas y programáticas de acuerdo a los nuevos momentos políticos, afirmando que la cuestión agraria compete a toda la sociedad y como tal debemos abordarla dentro de una estrategia de poder alternativo y popular.
Nuestro Congreso se ha desarrollado en un momento en que las contradicciones y la lucha de clases se reflejan en una ofensiva del capital que promueve nuevas guerras, opresión y conspiración contra los pueblos, cuya expresión máxima es el ataque directo a Venezuela al declararlo un peligro para la seguridad de EEUU, pero también en las diversas estrategias golpistas y desestabilizadoras, instrumentadas por la alianza de los grandes grupos empresariales de la comunicación y el capital financiero, buscando derrotar la soberanía de nuestros pueblos e impedir la acción de los gobiernos progresistas en la región.
Reconociendo el avance de los procesos regionales y continentales de integración como UNASUR, ALBA, MERCOSUR y CELAC, el VI Congreso saludó la contundente solidaridad y unidad entre las organizaciones y países de América Latina y el Caribe, que respaldaron la posición de Cuba y su denuncia sobre el bloqueo norteamericano y las maniobras y campañas contra su pueblo; actitud que nos alienta a continuar la construcción de la Patria Grande de Bolívar, San Martín, Martí, Sandino y Chavez.
Rechazamos el patriarcado, el racismo, el sexismo y la homofobia. Luchamos por sociedades democráticas y participativas, libres de explotación, discriminación, opresión y exclusión de las mujeres y los jóvenes. Condenamos toda forma de violencia doméstica, social, laboral e institucional hacia las mujeres.
Levantamos la bandera de nuestras compañeras: el feminismo campesino y popular es parte de nuestro horizonte estratégico de transformación socialista.
El trabajo de fortalecimiento de nuestras organizaciones y especialmente de nuestras bases seguirá estando en el centro de nuestras prioridades. Nos comprometemos a fortalecer la participación e integración de la juventud en todos los procesos organizativos.
Reafirmamos la Reforma Agraria Integral y Popular, la agricultura campesina e indígena de base agroecológica como componentes imprescindibles de nuestro camino hacia la Soberanía Alimentaria y el enfriamiento del planeta, garantizando el acceso a la tierra y el agua a las mujeres, los jóvenes, los sin tierra, y asegurando la recuperación de los territorios por parte de los pueblos originarios y afro descendientes. También luchamos por el reconocimiento de la función social de la tierra y el agua, y la prohibición de toda forma de especulación y acaparamiento que las afecte.
Nos comprometemos a seguir defendiendo y manteniendo vivas nuestras semillas campesinas e indígenas, para que en manos de las comunidades las recuperemos, reproduzcamos y multipliquemos, desde nuestros sistemas campesinos. No vacilaremos en la lucha contra cualquier forma de privatización y apropiación de las semillas y toda forma de vida.
Debemos derrotar el modelo agrícola impuesto por las corporaciones del agronegocio que apoyado por los capitales financieros internacionales y basado en monocultivos transgénicos, uso masivo de agrotóxicos y expulsión de campesinas y campesinos del campo, es el principal responsable de las crisis alimentaria, climática, energética y de urbanización.
Llamamos a continuar luchando sin cansancio por un mundo libre de transgénicos y agrotóxicos que contaminan, enferman y matan a nuestros pueblos y a la madre tierra. Resistiremos junto a pueblos y comunidades el extractivismo, la megaminería y todos los megaproyectos que amenazan nuestros territorios.
Celebramos el logro de la Vía Campesina al colocar la Carta de los derechos de los campesinos y campesinas en la agenda del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU y demandamos que los gobiernos ratifiquen nuestras posiciones. Llamamos a nuestras organizaciones a convertir la Carta en un instrumento de lucha de los pueblos del campo y toda la sociedad.
El futuro se nos hace fértil cuando la tierna sonrisa de los cientos de niños, desde el 1º Congresito, entregó su mensaje por la paz y el cuidado de nuestra madre tierra.
El futuro son nuestros niños, el presente se ilumina con el vigor y la fuerza de la juventud, y nuestras principales herramientas son la formación, la educación, la comunicación y la movilización de masas, la unidad y las alianzas entre campesinos y campesinas, pueblos originarios, afro descendientes, trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, estudiantes y sectores populares, organizados en pos de conformar una fuerza capaz de hacer los cambios por los que luchamos. Vivimos un momento histórico muy inédito y complejo, determinado por una nueva correlación de fuerzas entre el capital, los gobiernos y las fuerzas populares. El capital imperialista ahora está bajo el control financiero y de las transnacionales, por lo que identificamos el SOCIALISMO, como el único sistema capaz de alcanzar la soberanía de nuestras naciones, resaltando los valores de la solidaridad, el internacionalismo y la cooperación entre nuestros pueblos.
¡Contra el capitalismo y por la soberanía de nuestros pueblos, América unidad sigue en lucha!